viernes, 13 de marzo de 2020

3.5 Practica docente y desarrollo de una cultura profesional.

Practica docente y desarrollo de una cultura profesional.
La práctica docente es una praxis social que enfrenta situaciones, eventos y personas,  donde intervienen sentidos y significados, producto de las relaciones que en ella se dan. En el hacer diario de la práctica docente los maestros enfrentan retos, uno de ellos en la actualidad son las exigencias que desde las políticas educativas han asignado a los maestros “cambiar sus propias prácticas docentes”, por ser una necesidad consecuencia de la modernidad del siglo XXI.
México asumiendo la responsabilidad que dicta ésta modernidad, plantea una reforma educativa en la que deposita al maestro la responsabilidad de transformar e innovar la educación, asumiendo que la reforma educativa planteada funcione  al margen de las propias debilidades formativas, al parecer ajenas a los requerimientos que la actualidad exige posean los docentes.
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La nueva orientación pedagógica  parece apostar a la autogogía; es decir a educarse a sí mismo, mediante el autoaprendizaje, la autoformación, la autodisciplina, la autoevaluación y la autogestión, las normas que se establecen en las nuevas políticas educativas internacionales parecen tener un marcado acento de adaptación a las reglas del juego, más que de posibilidad de discutir su racionalidad o su sentido.
Transformar las prácticas no es algo que se dé por decreto, ya que como sujetos históricos con saberes docentes producto de la formación, las resistencias para modificar nuestro hacer se hace presente,  cambiar la práctica docente implica una ruptura con la tradición y la costumbre como alternativa, y renunciar a las pulsiones formativas; porque reconocernos es permitirnos  conocer, comprender y hacer con  otros tareas que nos permitan resignificar la propia práctica docente para seguir vigente y no permitirnos caducar. La confrontación que se da en el hacer diario de la docencia nos brinda la  posibilidad de dialogar y acordar, afrontando la perversidad de algunas políticas educativas que continuamente desacreditan a los docentes.

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http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=99828325003
 

 

3.4 La dirección teórico epistemológico en el que hace docente.

La dirección teórico epistemológico en el que hace docente.
A nivel mundial es reconocida la importancia de la educación para la formación de los ciudadanos como promotores sociales del desarrollo. En tal formación influye la participación de los docentes en los diversos niveles y modalidades del sistema educativo del país, las políticas educativas que implantan las universidades, las facilidades institucionales para acceder a los medios de información globalizada y sobre todo el interés de los ciudadanos por su formación.
De la participación de los docentes, interesa particularmente su praxis en el aula ya que ellos dirigen el proceso de enseñanza con la finalidad de lograr el aprendizaje en sus alumnos. Empírica y científicamente se reconoce que su actuación para facilitar el aprendizaje depende de su formación e información, de aquí la importancia que se le asigna a su desarrollo profesional como formadores de docentes.
Tal importancia es destacada desde diversos ámbitos sociales (políticos, económicos y otros); dentro de la comunidad de científicos de la educación se ha realizado abundante investigación sobre problemas referidos al aprendizaje, centrados en los estudiantes y en particular, actualmente, sobre sus concepciones previas (Gupta y Saravanan, 1995; González y Carter, 1996; Graber, 1996, entre otros). No obstante, se observa que desde la década del ochenta del pasado siglo se ha venido manifestando un creciente interés por los problemas educativos centrados en el profesor, ya que se reconoce que en el aprendizaje de los estudiantes no sólo intervienen factores dependientes de ellos, sino que también inciden diversos aspectos relacionados con la actuación del docente en el aula para facilitar el proceso educativo; esto incluye lo que éste hace cuando planifica, desarrolla las actividades de clase, evalúa e interactúa con los estudiantes en el entorno sociocultural y afectivo donde ocurren los eventos de enseñanza y de aprendizaje. En este sentido, en diversas investigaciones se destaca que la praxis pedagógica de los docentes se relaciona con sus concepciones epistemológicas y profesionales, la formación recibida y la experiencia acumulada a través de sus prácticas en el aula (Martínez, García y Mondelo, 1993; Gupta y Saravanan, op.cit.; Fang, 1996; Graber, op.cit.; González y Carter, op.cit.; Jones y Vesilind, 1996; Mellado, 1996; Davies y Ferguson, 1997; Porlán y Rivero, 1998; Pérez, 2001, entre otros).
Según Porlán, Rivero y Martín del Pozo (1998), las concepciones que el docente tenga, así como su praxis en el aula, pueden cambiar a través de la experiencia, la reflexión y el estudio crítico que él haga de las teorías que se aplican en el ámbito educativo.
Estos autores sostienen que entre los docentes no es frecuente la aplicación de la tríada constituida por: práctica en el aula, reflexión crítica y práctica de nuevo, sino que lo común es que piensen en términos de la formación recibida y actúen en términos de la información de la que disponen. Existe consenso en cuanto a que la formación del docente debe ser integral pero en la realidad su formación es, generalmente, atomizada, disciplinaria y distante de los avances científicos del momento, tanto de la disciplina que enseñan como de las bases teóricas en el campo pedagógico y profesional.
Por ser la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) una institución de educación superior dedicada a la formación de profesionales para atender la demanda de docentes en los diversos niveles educativos del país, se consideró importante realizar un estudio sobre las concepciones de los profesores relacionadas con la enseñanza, el aprendizaje, la evaluación y con su praxis pedagógica para descubrir cuáles son las concepciones epistemológicas y enfoques educativos que resultan implícitos en dichas prácticas. El conocimiento derivado de esta investigación podría servir de fundamento para promover o profundizar los esfuerzos hacia el desarrollo profesional del docente en servicio de la UPEL, dado que su participación en la formación de nuevas generaciones de profesores demanda de ellos competencias pedagógicas acordes con el contexto teórico, tecnológico y social actual.
 
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3.3.4 Caracteísticas

Características.
En 1992 Paulo Freire término uno de sus libros dedicado expresamente a los maestros, no al educador de adultos, Professora sim, tía no, cartas a quem ousa ensinar (Maestra si, tía no, cartas a quién pretende enseñar). Rosa María Torres que escribe el Prefacio de este libro de Freire, menciona la cuestión docente en su realidad de manera contundente: la pauperización y proletarización del magisterio; su nivel educativo precario; las bajas expectativas y motivación para quien aspira a ser maestro; el abandono de la profesión; la creciente incorporación de maestros empíricos; la pérdida de identidad y legitimación social del oficio docente; falta de oportunidades para su superación profesional; la percepción de que el maestro es el problema antes que condición y recurso; y de cómo es visto como el obstáculo principal para la renovación y el avance.
En Cartas a quién pretende enseñar (título del libro en México), Freire en su Cuarta carta, deja claro cuáles deben ser las cualidades indispensables para el mejor desempeño de las maestras y maestros en una práctica educativa progresista. Aquí, recupero a Freire de manera puntual para dar cuenta de ellas.
Una primera cualidad es la HUMILDAD que de ningún significa falta de respeto hacia nosotros mismos, ánimo acomodaticio o cobardía. Al contrario, la humildad exige valentía, confianza en nosotros mismos, respeto hacia nosotros mismos y los demás. La humildad nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo.
Otra cualidad es la AMOROSIDAD sin la cual el trabajo docente pierde el significado. Y amorosidad no sólo para los alumnos sino para el proceso de enseñar. Una especie de “amor armado” ayudar a las maestras y maestros a sobrevivir a las negatividades de su quehacer. Las injusticias, la indiferencia del poder público, expresadas en la desvergüenza de los salarios, en el arbitrio con que son castigadas las maestras y maestros que se rebelan y participan en manifestaciones de protesta, pero a pesar de esto continúan entregándose a su trabajo con sus alumnos.
Otra cualidad, ligada a la amorosidad es la VALENTÍA. La valentía de luchar ala lado de la valentía de amar. La valentía como virtud no es algo que se encuentre fuera de sí mismo. Como superación de mi miedo, ella lo implica. A medida más y más claridad sobre mi opción, sobre mis sueños, que son sustantivamente políticos y adjetivamente pedagógicos, en la medida en que reconozco que como educador soy un político, también entiendo mejor las razones por las cuales tengo miedo y percibo cuánto tenemos aún por andar para mejorar nuestra democracia.
Otra virtud es la TOLERANCIA. Sin ella es imposible realizar un trabajo pedagógico serio, sin ella es inviable una experiencia democrática autentica; sin ella, la práctica educativa se desdice. La tolerancia, sin embargo, no es una posición irresponsable de quien juega el juego de “hagamos de cuenta”. Ser tolerante no significa ponerse en connivencia con lo intolerable, no es encubrir lo intolerable, no es amansar al agresor n disfrazarlo. La tolerancia es la virtud que nos enseña a convivir con lo que es diferente. A aprender con lo diferente, a respetar lo diferente.
De igual manera, Freire agrupa la DECISIÓN, la SEGURIDAD, la TENSIÓN entre la PACIENCIA y la IMPACIENCIA y la ALEGRÍA DE VIVIR como cualidades que deben ser cultivadas por nosotros si somos educadoras y educadores progresistas.
La capacidad de decisión es absolutamente necesaria en su trabajo de formador. Decisión es ruptura no siempre fácil de ser vivida. Pero no es posible existir sin romper, por más difícil que nos resulte romper. Por su parte la seguridad requiere competencia científica, claridad política e integridad ética. Vivir la experiencia de la tensión entre la paciencia y la impaciencia, es necesaria. Ni la paciencia por sí sola ni la impaciencia solitaria. La paciencia por sí sola puede llevar a posiciones de acomodación, de espontaneísmo, con lo que se niega su sueño democrático. La impaciencia por sí sola, puede llevar a un activismo ciego, a la acción por sí misma, a la práctica en que no respetan las relaciones entre la táctica y la estrategia. Estas cualidades serían incompletas sin la alegría de vivir, entendida como dándome por completo a la vida y no a la muerte. Y es mi entrega a la alegría de vivir, sin esconder la existencia de razones para la tristeza en esta vida, lo que me prepara para estimular y luchar por la alegría en la escuela. La escuela en la que se piensa, en la que se actúa, en la que se crea, en la que se habla, en la que se ama, se adivina la escuela que apasionadamente le dice sí a la vida.

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jueves, 12 de marzo de 2020

3.3.3 Cualidades.

Cualidades.
Dedicarse a la docencia es una profesión muy vocacional, en la que la motivación por transmitir conocimientos y estar en contacto con estudiantes y profesionales deseosos de seguir aprendiendo y evolucionando tiene un gran peso


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3.3.2 Valores .

Valores.
La ética tenían que ver con los asuntos relacionados con los valores. En este momento vivimos una etapa de pensamiento "postmoderno", es decir de un pensamiento (¿y también una sensibilidad?) que ha hecho una severa crítica a la ciencia y sus pretensiones ingenuas de objetividad
Tipos de Valores: 
 Subjetivos : Forma en que se refleja en la conciencia la significación social individual y colectiva.
Valores Universales: Amor  Justicia
Valores Morales: Hacen mas Humano al hombre: Justicia, Libertad, Honestidad. Valores
 
 
   Importancia de los valores están presentes desde los inicios de la humanidad. Para hombre, siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el criterio para darles valor ha variado a través de los tiempos. Los valores son cualidades que benefician a todos por igual, ya que se dan en la medida en que se obtienen y se obtienen en la medida en que se dan.
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3.3.1 Ética docente .

Ética docente .
La ética del cuidado es aquella teoría que pone el epicentro de la educación en la moral; mientras que la ética del profesional docente es el conjunto de principios morales que deben guiar a los docentes a la hora de ejercer su profesión.
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3.3 Profesionalismo docente .

Profesionalismo docente .
Abordar la profesionalización del docente, es considerar al mismo dentro de la centralidad de la vida de los alumnos y la sociedad. Dado que sin este profesional sería muy difícil de alcanzar la formación de los niños, adolescentes, jóvenes y adultos en sus distintas etapas de vida, de socialización y de incorporación de saberes.
Es indudable que para la época que vivimos la educación tiene un protagonismo sustancial y es ahí, donde el profesionalismo del docente debe ser fortalecido, para preparar a alumnos que sepan resolver y cumplir con las demandas sociales y laborales, tanto actuales como futuras.
La docencia implica varios aspectos; los fundamentos humanísticos, morales, éticos, conceptuales y sociales que deben tener correlación con la misma persona que los ejerce. Un docente debe tener una visión de su rol en el aula, interpretando, dialogando, ser un mediador, mantener el orden y la libertad de expresión de los alumnos y también saber que es un referente social.
Por lo expuesto, el rol de la docencia no se remite a la simple trasmisión de saberes. Es mucho más, es el conjunto de recursos personales y conceptuales que permitan el aprendizaje del estudiante, y este, pueda desenvolverse adecuadamente en el ámbito familiar, social, profesional y fundamentalmente en el personal.

La docencia en sí es un compromiso y un actor importante en el proceso de aprendizaje, por lo que las metodologías y herramientas que emplee deben orientarse a generar en los alumnos, interés y compromiso, con los saberes que se les imparten.
Saberes que les permiten desarrollarse en la vida cotidiana a partir de su incorporación, dado que no se puede establecer un espacio meramente académico, en el que solo se transfieran saberes. Un profesionalismo docente va más allá, busca que los estudiantes se pongan en contacto con conocimientos que les permita aplicarlos en su ambito personal y comunitario, junto a los valores éticos que toda persona debe tener y ejercer.
Por lo que el docente debe ser un profesional con amplios conocimientos, capacidades y habilidades como es: la comunicación, observación, interpretación, mediación, conocer la diversidad generacional, respeto por la multiculturalidad y en especial flexibilidad para con la heterogeneidad de los alumnos.
Transitamos el S. XXI, lo que exige conocer las nuevas tecnologías, su uso, las aplicaciones y las opciones que brindan, para incorporarlas como un recurso eficiente y efectivo en el aprendizaje de los estudiantes en su aplicación en las aulas, como también en su vida cotidiana.
Una exigencia hacia los docentes es la permanente actualización de los conocimientos académicos, humanísticos, pedagógicos, didácticos y los recursos tecnológicos que se pueden emplear en el aula. Si bien, la tecnología es una herramienta para incorporar en el proceso de aprendizaje de los alumnos, es fundamental afianzar los valores humanos, como el respeto por los DDHH de las personas, establecer convivencias pacíficas y buscar la erradicación de todo tipo de violencia escolar y social. Para ello, el docente es fundamental al propiciar un aprendizaje en valores.
Desde mi perspectiva personal y particular por el ejercicio de la docencia, considero que el conocimiento y uso de la tecnología es muy importante, pero más significativo es desarrollar el pensamiento crítico en los niños y jóvenes que transitan las aulas.
Tener conocimiento es importante, aunque saber qué hacer con el mismo, es trascendente.
Los niños y jóvenes del milenio desde muy temprana edad se familiarizan con las distintas tecnologías; celulares, PC, notebook, Facebook, Twitter, Instagram, Blogger, etc., por lo que muchas veces se confunden las habilidades de manejo tecnológico con conocimientos y pensamiento. Desde esta realidad, se necesita un docente profesionalizado, en los nuevos conceptos multiculturales, generacionales, académicos y tecnológicos con una perspectiva ética, para que los alumnos comprendan la importancia de los comportamientos con valores que respeten la dignidad de las personas.
La profesionalización del docente en un mundo muy tecnológico debe ser acompañado por la institución educativa en un cambio de gestión que sea capaz de aprender que las estructuras y decisiones que se tomaron en el pasado no son eficientes en el presente y el futuro, porque las nuevas situaciones y retos necesitan nuevas respuestas (Garcia Fraile, 2000).
Por lo tanto las instituciones deben innovar en sus estructuras y desarrollar nuevas formas de hacer, entendiendo a la institución como un sistema dinámico que evoluciona y mejora en la medida que los docentes involucrados lo consiguen. Los cambios son continuos y más en el ámbito educativo, la rapidez de los avances tecnológicos, la facilidad de acceso a los mismos, hacen que las instituciones en busca de ofrecer mayor calidad a los estudiantes, aporten la eficiencia y eficacia de un docente profesionalizado.
Por lo expuesto, se hace imprescindible abordar el cambio cultural que se debe realizar en las instituciones educativas. No gestionar sólo información, sino también incorporar conocimientos unidos a la experiencia y capacidad de acción, que el docente desarrolla desde su profesionalismo en una adecuación a las nuevas necesidades del mercado laboral, donde se van a insertar los jóvenes estudiantes.
Este conjunto de habilidades y conocimientos que deben desarrollar los profesionales de la educación, son también los requeridos por los ámbitos de trabajo: Liderazgo, Trabajo en Equipo, Ética, Creatividad, Autoaprendizaje y desarrollo Personal, Comunicación, Gestión.
La profesionalización del docente para este S. XXI, refleja un salto cualitativo y el activo más importante para realizar una eficiente y eficaz educación. Las instituciones tienen que estar dispuestas a implementar y acompañar las transformaciones en un aprendizaje continuo, orientado al alumno y con la formación permanente de los docentes.

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